Una mujer atemorizada por el constante acoso que sufría tanto en la vía pública como en su lugar de trabajo recurrió al Poder Judicial para pedir protección. Contó que un hombre aparecía con insistencia en el comercio donde trabaja e intentaba hacerle regalos, pese a que ella aseguró que no lo conoce y que nunca mantuvo trato ni comunicación con él. El temor aumentó después de un episodio en pleno centro de Bariloche: relató que el denunciado se le acercó e intentó tomarla del brazo. Ante la situación expuesta, una jueza de Paz ordenó una restricción de acercamiento por 60 días y dispuso rondas policiales periódicas en el establecimiento donde trabaja la mujer.
Días atrás, la mujer presentó la denuncia en la Comisaría Segunda y luego amplió su relato ante el Juzgado de Paz de Bariloche. Describió un escenario que había comenzado a condicionar su vida cotidiana. Expresó que siente mucho miedo del denunciado, que se paraliza cuando lo ve y que la situación se volvió insostenible. También explicó que trabaja con horarios rotativos y que en algunas oportunidades termina su jornada muy tarde, por lo que debe caminar sola hasta la parada del colectivo.
La situación denunciada tiene como escenario principal el comercio donde trabaja. La mujer aseguró que el hombre concurría allí de manera insistente y que pretendía hacerle regalos. Pese a esa ausencia de vínculo, describió su presencia en el establecimiento como constante y manifestó un fuerte temor ante cada encuentro.
La frecuencia con la que el denunciado aparecía en el comercio llevó a la mujer a modificar incluso algunas situaciones habituales de su trabajo. El hombre suele concurrir al establecimiento para retirar pedidos y, ante el miedo que le provocaba tener contacto con él, la denunciante comenzó a pedirle a una compañera que se encargara de entregárselos. En la ampliación también manifestó que no estaba tranquila, que lloraba con frecuencia y que no sabía cómo reaccionar cuando se encontraba frente al hombre porque, según explicó, se paralizaba.
La magistrada tuvo en cuenta los términos de la denuncia y de su posterior ampliación y entendió que correspondía adoptar medidas urgentes para evitar nuevos episodios. La decisión se encuadró en el artículo 75 bis del Código Contravencional de Río Negro, que permite disponer medidas cautelares y de protección.
La principal restricción establece que el hombre no podrá acercarse a menos de 200 metros de la denunciante ni de cualquier lugar donde ella se encuentre. También deberá abstenerse de realizar actos que puedan perturbarla. La medida tendrá una vigencia inicial de 60 días y, una vez cumplido ese plazo, podrá continuar o cesar según lo que resuelva el Poder Judicial. A la prohibición de acercamiento se sumó otra restricción: el denunciado no podrá establecer comunicación ni contacto con la mujer o con testigos por ningún medio, incluidas las redes sociales.
La jueza también ordenó librar un oficio a la Comisaría Segunda para que la dependencia tome conocimiento de las medidas y actúe ante cualquier incumplimiento. Además, dispuso de manera expresa que personal policial realice rondas periódicas por el comercio donde trabaja la mujer, uno de los lugares donde, según la denuncia, el hombre aparecía con insistencia.
La resolución también ordenó a la Comisaría Segunda que notifique al hombre de manera personal y urgente y le entregue una copia de las medidas dispuestas. Si el hombre viola las restricciones, el caso pasará a la Fiscalía de turno por posible desobediencia a la autoridad.