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Mediación: cuatro hermanos organizaron días y horarios para el cuidado de su madre quien padece una enfermedad progresiva

Mediación: cuatro hermanos organizaron días y horarios para el cuidado de su madre quien padece una enfermedad progresiva

Una enfermedad progresiva e irreversible alteró por completo la vida cotidiana de una persona adulta mayor. Con el paso del tiempo, su cuadro clínico se agravó y su autonomía disminuyó al punto de no poder realizar muchas de las actividades que formaban parte de su vida diaria. En ese escenario, su entorno familiar debió organizar de manera conjunta los cuidados que hoy requiere. Sus hijos e hijas tomaron entonces una decisión central: sostener ese acompañamiento en el propio hogar, un espacio conocido para ella y donde pudiera continuar su rutina con mayor tranquilidad.

Sin embargo, llevar adelante ese cuidado no era sencillo. Algunos integrantes de la familia viven en otras localidades, lo que dificultaba coordinar quién podía estar presente, cuándo y de qué manera responder ante las necesidades que fueron apareciendo con el avance de la enfermedad.

En ese contexto, una de las hijas decidió buscar una herramienta que permitiera ordenar esa situación y propuso iniciar una mediación en el Poder Judicial de Río Negro para conversar con el resto de sus hermanos. La iniciativa buscaba algo concreto: encontrar una forma de organizar el cuidado entre todos.

El encuentro se realizó en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC). Allí participaron los integrantes de la familia acompañados por sus representantes legales, en el marco de una mediación prejudicial vinculada a la organización del cuidado familiar.

La instancia permitió abordar cuestiones muy concretas de la vida diaria. La enfermedad que atraviesa exige supervisión constante y una presencia permanente que no puede sostenerse sin coordinación entre quienes forman parte de su entorno.

Durante la mediación, los integrantes de la familia pudieron conversar sobre la manera de distribuir esas responsabilidades. El intercambio, acompañado por la intervención de la mediadora, permitió ordenar las distintas miradas y avanzar hacia un acuerdo común. El convenio alcanzado establece un sistema de cuidados compartidos, con una organización por días para acompañar y atender las necesidades. De ese modo, cada uno asumirá momentos específicos de cuidado para asegurar que siempre haya alguien pendiente de su bienestar.

Otro aspecto clave del acuerdo fue la comunicación. Para mantenerse informados sobre cualquier novedad relacionada con la salud o con la vida cotidiana, se decidió mantener un grupo de WhatsApp que funcionará como canal permanente de contacto. Ese espacio permitirá coordinar turnos de cuidado, avisar cambios o resolver situaciones que puedan surgir.

La mediación también permitió abordar las condiciones del hogar. Se acordó elaborar una lista de materiales necesarios para realizar arreglos y adaptaciones en la vivienda, con el objetivo de que el lugar resulte más seguro y adecuado para esta etapa. Una vez definidos esos trabajos, se consensuará la forma de afrontar los gastos.

El acuerdo quedó plasmado en el acta firmada durante la mediación, donde se establecen las pautas de cuidado, la forma de comunicación y el compromiso conjunto de realizar las mejoras necesarias en la vivienda.