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Veía a su papá jugar con otra hija en una plaza y pidió compartir tiempo con él: llegaron a un acuerdo en mediación

Una niña de Roca veía a su papá jugar en la plaza con otra hija, más pequeña. La escena le provocaba tristeza y angustia. Ella también quería compartir momentos con su padre, jugar y pasar tiempo juntos. Por eso expresó su deseo de construir un vínculo con él.

Su pedido abrió un espacio de diálogo entre los adultos que permitió alcanzar un acuerdo sobre el régimen de comunicación y la cuota alimentaria, a través de la mediación del Poder Judicial de Río Negro.

La situación familiar llegó al Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC) de Roca. El pedido inicial de la madre era únicamente por la prestación alimentaria, ya que la niña nunca había tenido un vínculo con su papá. Sin embargo, durante la mediación surgió una necesidad que iba más allá de lo económico.

A partir del trabajo de la mediadora, la madre pudo contar lo que le ocurría a su hija. La niña veía a su padre compartir momentos con su otra hija y esa situación le dolía porque ella también necesitaba sentirse parte de su vida. Su deseo de estar con él se convirtió entonces en otro de los temas centrales de la mediación. El diálogo permitió que los progenitores abordaran una cuestión que no estaba incluida en el pedido original y buscaran una forma de comenzar a construir ese vínculo.

El acuerdo estableció un primer acercamiento. El padre se comprometió a buscar a su hija en el domicilio materno y llevarla de regreso al finalizar. Para los demás días y fines de semana, ambos acordaron coordinar previamente los horarios en los que la niña compartirá tiempo con él.

La mediación también permitió resolver la prestación alimentaria. El padre se comprometió a abonar una cuota mensual equivalente al 60 por ciento del Salario Mínimo, Vital y Móvil. El pago deberá realizarse entre los días 1 y 10 de cada mes mediante transferencia o depósito bancario.

El encuentro se desarrolló con la intervención de una mediadora oficial y el acompañamiento de las defensoras de ambas partes. Durante la audiencia, los progenitores pudieron expresar sus posiciones, escuchar las necesidades planteadas y construir una respuesta conjunta. El trabajo de la mediadora permitió ampliar el diálogo más allá del reclamo económico inicial y abordar dos aspectos fundamentales para la vida de la niña: el sostenimiento económico y la relación con su padre.

A través del diálogo y con el acompañamiento de profesionales, una situación familiar que generaba angustia encontró una respuesta consensuada, sin necesidad de iniciar un juicio. El acuerdo no solo estableció obligaciones económicas y oportunidades para compartir tiempo, sino que también dio lugar al deseo de una niña de construir un vínculo con su papá. Así, la mediación del Poder Judicial permitió identificar una necesidad que no estaba en el planteo inicial. Se encontraron soluciones que contemplan la realidad de la familia.