Desde su adolescencia, deseaba modificar el apellido, pero su abuela no la escuchaba. Vivió con su madre hasta los dos años y luego ella falleció. Quedó al cuidado de su abuela materna y de la pareja de esta, quienes más adelante asumieron la guarda. El hombre la reconoció legalmente, y durante su niñez fue inscripta en la partida de nacimiento con el apellido de la pareja de su abuela.
En la libreta de salud de sus primeros años figura con el apellido materno, que es el que deseó tener toda su vida. Aunque desconoce a su verdadero padre, sabe que el apellido que lleva en su partida de nacimiento no la representa.
El fuero de Familia de Villa Regina aceptó el pedido de la joven y declaró la impugnación de la paternidad. También ordenó suprimir el apellido paterno que figuraba en su documentación. A partir de la sentencia, la joven recuperará su apellido materno. Además, se notificó al Registro Civil para que se actualicen los datos correspondientes y se emita un nuevo documento de identidad.
A los catorce años se fue a vivir con su tío y se desvinculó de su entorno anterior. Declaró no tener certeza sobre las circunstancias del cambio de apellido y manifestó su deseo de conocer su verdadera identidad filiatoria, desvinculándose legalmente del hombre.
Durante el proceso judicial, se ordenó una prueba de ADN, la cual descartó de forma concluyente cualquier vínculo biológico entre la pareja de su abuela y ella. La prueba no fue objetada, por lo que se consideró consentida por ambas partes.
El juzgado destacó que este tipo de pericias gozan de certeza científica prácticamente absoluta y, por lo tanto, constituyen prueba determinante en procesos de impugnación de filiación.
La Jueza explicó que “la identidad personal se construye diariamente; resulta de un devenir de comportamientos sociales y familiares, que identifican a una persona por ‘ser quien es’ y ‘quien dice ser’”.
El fallo valoró especialmente el derecho a la identidad de la chica, entendido no solo como la determinación biológica de los orígenes, sino también como un aspecto esencial de la construcción personal y social de cada individuo.